SOPA CON PITILLO

POR PEDRO DELGADO / FOTOGRAFÍA ARCHIVO

Mientras baja las escaleras, apoyado en un bastón, dice que el motivo de estar perdiendo la vista se debe a los tantos golpes recibidos en el rostro durante sus incontables peleas sobre un ring de boxeo. Aunque sin un chance campeonil,  muchos lo recuerdan dentro del ensogado.

Fernando Cuevas va contando sus andares de peso mosca, aprendidos en el gimnasio bajo las órdenes del recordado “Colorao” Palacios. Al llegar a la calle del barrio La Cochinera de Propatria detiene su caminar y, recostado en una pared y protegido del Sol de las diez de la mañana, va convirtiéndose en recuerdos: “Estas partiduras en las cejas se las debo a ‘Lumumba’ Estaba cuando peleamos en Puerto La Cruz: mientras yo le daba duro abajo, él me caía a cabezazos y codazos, con el cabrón del referí haciéndose el loco”.

Varios son los panas que al pasar intercambian saludos con quien, en su haber, tuvo ocasiones de irse a fajar durísimo al extranjero, como él mismo lo asegura: “En Panamá contra Enrique ‘Maravilla’ Pinder, en República Dominicana Natalio Jiménez. En México abandoné la pelea contra Alberto ‘Costeñito’ Morales, un tipo que iba por la corona mundial: con la ceja izquierda desprendida y casi sin poder ver tuve que hacerlo”. Dice haber ido ante Morales como carne de cañón contratado por el empresario Rafito Cedeño; con la bolsa retenida durante dos meses, se regresó con la mitad de ella.

“Betulio González vino a pedirme que le sirviera de sparring antes de irse a Japón a pelear por la corona mundial contra Masao Oba. En los guanteos algunos se preguntaban cuál de los dos era Betulio, de tanto que le puse”, dice con satisfacción en su rostro de 73 años. Henri “Sombra”, un pana plegado al relato, acota la vez en que Fernando retiró de la profesión a Hilario Díaz, y un tipo subido al ring dispuesto a cobrar venganza con una botella en la mano.

Pero la anécdota que Fernando no deja pasar por alto fue cuando Muhammad Alí vino al Nuevo Circo para una exhibición en el marco de la defensa de la corona mundial de los semipesados de Vicente Paúl Rondón, en agosto de 1971. “Subí contra el gallito Manuel Isea. Él me llevaba ventaja en el peso y 15 nocauts en fila. Nos dimos con todo, pero yo le di más duro durante los diez rounds y toda la gente parada de los asientos. Mi entrenador Eleazar Castillo dijo, a los días, que lo puse a comer sopa con pitillo. ¡Jajajá!”.

“Chao Fernando, gracias por tus recuerdos”. “Vaya mi pana”.

ÉPALE 343

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