LAS MEDIAS VERDADES

Por MIGUEL POSANI@MPOSANI  / Ilustración FORASTERO LPA

La verdad, además de ser un concepto y una realidad humana, puede ser considerada como la certeza o como el asombro. Pero la verdad también la conceptualizamos como lo que se revela debajo de las apariencias.

No obstante, en cuanto a lo que nos concierne, aquí hablaremos de verdad como la correspondencia entre lo que se piensa y lo que se dice o se hace. Dentro de esta perspectiva, verdad es congruencia.

Las verdades también pueden ser relativas, es decir, proposiciones que únicamente son verdad en relación a alguna norma, convención o punto de vista.

Pero las medias verdades son las nuevas verdades, anímicamente entendidas por cada uno de nosotros a nuestra conveniencia y sin contradicciones internas. Así nos quiere el sistema: que podamos soportar cualquier tipo de contradicción en nosotros.

Y, curiosamente, no conscientes de esto, creemos que somos íntegros.

Nos hacemos a la idea de que somos unitarios, como una línea recta y homogénea o, al menos, así queremos creerlo.

Pero todos tenemos nuestra zona de sombra, nuestra ceguera hacia nosotros mismos. De aquí que podamos decir que vivimos de medias verdades. ¿Cuántas veces no nos caemos a coba, respecto a nosotros mismos y a otras personas?

Nos movemos en los conflictos éticos y morales pensando que, conscientemente, los controlamos; pero quien decide ahí es nuestro inconsciente y este es manipulado por tendencias sociales y culturales que han ido relativizando nuestros conceptos de lo que está “bien” y lo que está “mal”.

Todos tenemos una sombra que influye en cómo actuamos éticamente.

Si bien, a veces, en determinadas situaciones de la vida, hemos actuado coherentemente, generando congruencia entre el decir y el hacer, en otros momentos no. El problema es que lo aceptemos y exploremos nuestra vida buscando estos momentos.

Verdad o mentira, pensamos que el mundo se divide así, pero existen las medias verdades, los grises, tanto fuera como dentro de nosotros mismos.

Las medias verdades son cuando las cosas son de una forma para mí y de otra forma para los demás.

Cuando, por ejemplo, existe un concepto de justicia para mí y otro para los demás.

Las medias verdades las aceptamos inconscientemente, sin darnos cuenta y sin que afecten nuestra integridad. Por ejemplo: el funcionario revolucionario al 100%, que lucha contra el imperio y la injusticia, pero come bien todos los días pagado por el Estado, es machista, tiene ropa y celular caros y se echa unos traguitos después de cumplir las tareas de la revolución, por no hablar de la ayudita que le da el empresario tal, mientras todos los otros empleados y funcionarios por debajo de él se chupan un cable.

Las medias verdades permiten que no nos afecten las contradicciones éticas ni morales, porque estamos en una posición narcisista en donde funcionamos, primero que nada, “funcionalmente”, y en donde la perspectiva moral y ética se amolda según nos afecte a nosotros o a los demás. Por eso un policía corrupto puede poner preso a otros ladrones sin sentir ninguna contradicción.

 

 

ÉPALE 343

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