EL AMOR: ¿REALIDAD O FICCIÓN?

POR  RUMMIE QUINTERO@RUMMIEACTIVISTA  / CANAL DE YOUTUBE: RUMMIE QUINTERO / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Entender qué es el amor pasa, inevitablemente, por lo que nos han impuesto ideológicamente desde que venimos a este mundo. No obstante, al transcurrir nuestras vidas nos damos cuenta que las relaciones humanas, específicamente las amorosas, las de pareja, no son nada fáciles, puesto que el sentimiento llamado amor muchas veces se convierte en dependencia emocional, la cual impide en muchos casos hasta el poder tomar una decisión tan simple como levantarse de la cama para continuar la vida, tu vida; dependencia que inmoviliza la misma vida a causa del desamor. Pero, ¿qué es lo que pasa realmente?, ¿qué es lo que te prohíbe, de manera intrínseca, continuar adelante sin una persona que no nació contigo, que recién haz conocido en tu vida o que conociste unos 15 años o más, después de que te haz conformado biológicamente como adulto(a)?

La cultura nos hace ser como somos y esto es aprendizaje. Aprendemos a sabotearnos a nosotros y nosotras mismas, observamos los ejemplos de relaciones en nuestras casas desde que somos infantes y eso va quedando en nuestra mente y, como típicas esponjas, vamos recogiendo todos esos conocimientos y nos vamos configurando. Por supuesto, esos modelos también son potenciados por la televisión (“la nefasta gran maestra”) y por la mayoría de las películas que otrora eran para el público infantil, donde la princesa a través del amor convierte a un monstruo en príncipe y este puede hacerle cualquier desplante a la “pobre princesa”. Sin embargo, la lucha por el amor tiene sus frutos. Asimismo, el príncipe requiere toda la valentía, fuerza y virilidad para poder rescatar a la princesa… En general, todo es lucha, lucha y más lucha por alcanzar una relación que, se supone, debe estar mediada por un sentimiento hermoso como es el amor.

En resumen, considero que la fuerza sentimental llamada amor puede con todo cuando las partes involucradas tienen la disposición de comprender que somos seres humanos y que podemos equivocarnos. Es más: debemos equivocarnos porque es un derecho como humanos y humanas para aprender, desconfigurar preconceptos o conceptualizaciones que nos inmovilizan, sesgan, separan y van en contra de lo que somos. Amarnos todes nos liberaría de las cadenas del dolor ocasionadas por las partidas evolutivas de cada ser; pero, claro, eso no le conviene al poder dominante y, seguro, muchas de las personas que leerán esto defenderán la monogamia, la reproducción de la especie (más bien la reproducción de mano de obra) y la falsa moral que nos impide ser sujetos más libres, amorosos y amorosas.

ÉPALE 343

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